El Verdadero Problema y el Filósofo Cristiano

Por Diego Fallas

Según Aristóteles, los seres humanos son animales racionales. Por consiguiente, los seres humanos son seres sensibles que experimentan sensaciones y movimientos (a diferencia de seres vivientes, como las plantas, que carecen de sensibilidad real y movimiento voluntario). Sin embargo, el ser humano no es simplemente cualquier tipo de animal. Nosotros poseemos una cualidad especial que nos hace distintos a otros animales, plantas y el resto del mundo material: los seres humanos tenemos un alma racional.

Más aún, y dejando a Aristóteles de lado (como veremos luego), esto no implica que los seres humanos sean la cumbre de todo lo que existe. Sólo Dios, quien es infinito y la máxima  expresión del intelecto, ocupa legítimamente esa posición suprema (aunque técnicamente hablando, Él constituye el fundamento) de todo lo que existe. Sin embargo, siendo los seres humanos animales racionales y finitos, es natural que formulen preguntas (siendo esto parte esencial de la naturaleza humana).

Los seres humanos pueden—y de hecho lo hacen—formular preguntas acerca de distintos temas. No obstante, hay ciertas preguntas que tienen una importancia mayor, no porque tengan necesariamente implicaciones prácticas inmediatas, sino porque son las respuestas a tales preguntas las que poseen implicaciones prácticas inmediatas. Esto quiere decir que no podemos tratar de buscar respuestas a preguntas secundarias sin tener claro cuáles son las preguntas principales. Y una de las principales y más básicas preguntas que necesitamos responder es “¿cuál es (o cuáles son) el primer principio de la realidad?”

La metafísica se ocupa de este tipo de preguntas y esto evidencia lo importante que ésta es. Los resultados de todas las demás disciplinas dependen de cómo se responda a esas preguntas metafísicas. El cristiano—y más aún el filósofo cristiano—no puede pasar por alto esta realidad, ya que un error en su planteamiento metafísico afectará las doctrinas acerca de Dios, la creación, y la salvación.

Esta importancia de la metafísica se hizo evidente para mí durante un debate sobre la simplicidad divina. El Dr. William Lane Craig rechaza el concepto Tomista de simplicidad divina (llamado así por Tomás de Aquino), y esto quiere decir que su concepto acerca de Dios es distinto—muy distinto—al concepto que tiene un Tomista existencial. La implicación es que, desde un punto de vista lógico, ambos conceptos no pueden ser correctos. El Dr. Craig dice, “negar que hay una distinción real entre esencia y existencia es cortar el Tomismo por el nervio.”[i] Esta afirmación me parece evidentemente cierta. Y no me estoy refiriendo a que debemos negar que exista esa distinción real entre esencia y existencia (eso un tema aparte), sino que, si Craig está en lo correcto, entonces el concepto Tomista acerca de Dios debe ser rechazado.

Este importante asunto, la distinción entre esencia y existencia, es el tema central de este blog y mi objetivo es mostrar que diferentes interpretaciones de esta distinción nos llevan a diferentes conclusiones acerca de Dios. Por consiguiente, esto eleva la responsabilidad del cristiano—y del filósofo cristiano—de asegurarse que la metafísica que emplea es correcta.

En este contexto, los seres humanos se enfrentan a una tarea monumental. Y es que, al ser animales racionales, los humanos debemos aceptar que es posible formular preguntas que van más allá de nuestras propias limitaciones. Por ejemplo, todo cristiano debería reconocer que los seres humanos—que son los únicos que poseen una esencia humana—son seres contingentes, es decir, la existencia humana no es garantizada de manera necesaria; pero quieren explicar adecuadamente la existencia como un principio y su relación con las esencias en general. A pesar de esta limitación, y para poder entender la relación entre existencia y esencia, veremos en la brevedad de este blog que hay mucho que decir al respecto.

Aquino: Empecemos nuestro análisis con nada menos que Tomás de Aquino. Aquino sostuvo que hay una distinción real entre esencia y existencia. Es decir, él afirmaba que ambos son principios reales y distintos que conjuntamente constituyen el “ser” de una cosa. La esencia corresponde a lo que una cosa es y la existencia es que es. Tomando la ilustración que usa el Dr. Richard Howe acerca de los seres humanos, esencia es lo que te hace humano, existencia es lo que te hace un ser.[ii]

La única excepción a esta regla es Dios, cuya esencia y existencia son idénticas, lo cual tiene diversas implicaciones. En primer lugar, Dios es único y totalmente distinto a todo lo que existe. Solo Dios es existencia; todo lo demás tiene existencia. En segundo lugar, siendo existencia misma, Dios es el único ser necesario; todo otro ser es contingente y depende de Dios para existir. En tercer lugar, la omnipotencia de Dios se manifiesta en su habilidad de darle existencia a cosas desde la nada (creatio ex nihilo). Por consiguiente, el abismo metafísico infinito entre existir y no-existir sólo puede ser habilitado por una causa infinita: Dios.

Scotus: La distinción entre esencia y existencia de Aquino puede contrastarse con la perspectiva de John Duns Scotus. Scotus sostenía que cada esencia posee cierto grado de existencia que va acorde con su (proporción de) perfección intrínseca. La implicación aquí es que la distancia entre cualquier ser finito y la nada no es infinita. Como resultado, la omnipotencia de Dios es principalmente hecha manifiesta no al sustentar la existencia de los seres, sino más bien en determinar libremente cuáles esencias llegan a actualizarse en la realidad. En otras palabras, según Scotus, el poder de Dios es evidente al determinar libremente qué llega a existir y no en causar directamente el hecho de existir. Cabe resaltar que Aquino integra ambas perspectivas, afirmando tanto la voluntad divina como el rol continuo de Dios como la causa que sostiene a las criaturas en existencia.

Platón: Del lado opuesto, Platón no concibía la existencia como un acto recibido de Dios. Él creía que las formas—realidades eternas, inmutables, inmateriales y universales—constituían el nivel más alto de la realidad, mientras que el mundo material era un reflejo imperfecto de dichas formas. En este sentido, el dios al que alude Platón no es uno que crea cosas (ósea, no crea ex nihilo), sino más bien que actúa como un artesano que impone orden al caos de la materia preexistente usando las formas como modelo. Por consiguiente, ese dios ni hace que las cosas existan ni define lo que son; simplemente trabaja con lo que ya existe. Sin lugar a duda, el Dios de Platón es un Dios “más limitado” que el Dios que Aquino.

Spinoza: El punto de vista de Benedict Spinoza también es importante mencionarlo. Spinoza negaba la distinción entre esencia y existencia al afirmar que únicamente existe una sustancia. Esta posición tiene implicaciones profundas, ya que si todo lo que existe es la misma sustancia entonces todo lo que existe se reduce a una simple sustancia. Como resultado, Dios y la naturaleza son idénticos. Al no haber distinción entre Dios y todo lo demás, el rumbo conduce directo al panteísmo.

Es evidente que el punto de vista de Spinoza es incompatible con los requisitos metafísicos del cristianismo. Ni es necesario meternos de lleno a examinar las implicaciones que esto tendría con respecto a la omnipotencia divina o la necesidad de la creación. Que baste señalar que, al negar la distinción entre Dios y su creación, esta idea nos hace a ti, a mí y a todos los seres humanos parte de la misma naturaleza divina. Esta posición contradice claramente las Escrituras y lo que vivimos día a día.

Mucho más podría decirse al respecto, y se podría citar a muchos otros filósofos de importancia a través de la historia. No obstante, este breve análisis nos permite observar que las conclusiones metafísicas de una persona influyen profundamente en su teología. Todo cristiano debería anhelar conocer a Dios y a la realidad tal como son en verdad. Para poder hacer esto adecuadamente, la metafísica empleada tiene que ser correcta. Por lo tanto, como cristianos, asegurémonos de usar una metafísica bien fundamentada.

[i] William Lane Craig and Bishop Robert Barron, Bishop Barron & William Lane Craig Symposium, Part 1: Divine Simplicity, Reasonable Faith, accessed February 21, 2025,
https://www.reasonablefaith.org/videos/lectures/bishop-barron-william-lane-craig-symposium-part-1-divine-simplicity

Symposium, Part 1: Divine Simplicity. Reasonable Faith. Accessed February 21, 2025.
https://www.reasonablefaith.org/videos/lectures/bishop-barron-william-lane-craig-symposium-part-1-divine-simplicity

Gilson, Étienne. Being and Some Philosophers. Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1952.

———.Craig, William Lane, and Bishop Robert Barron. Bishop Barron & William Lane Craig

[ii] Aquinas on Existence and the Essence-Existence Distinction,” Southern Evangelical Seminary, accessed February 21, 2025, https://ses.edu/aquinas-on-existence-and-the-essence-existence-distinction/

———.Aquinas on Existence and the Essence-Existence Distinction.” Southern Evangelical
 Seminary. Accessed February 21, 2025
 https://www.reasonablefaith.org/videos/lectures/bishop-barron-william-lane-craig-
 Symposium-part-1-divine-simplicity

Robándole a Dios (tapa blanda), (Guía de estudio para el profesor) y (Guía de estudio del estudiante) por el Dr. Frank Turek

Por qué no tengo suficiente fe para ser un ateo (serie de DVD completa), (Manual de trabajo del profesor) y (Manual del estudiante) del Dr. Frank Turek recursos


Diego Fallas obtuvo su licenciatura en ingeniería mecánica. Durante sus estudios, se apasionó por la apologética cristiana. Rápidamente se sumergió en el campo al comenzar a tomar cursos de apologética en el seminario y convertirse en director de un capítulo de Reasonable Faith. Actualmente, es Director de Operaciones de CrossExamined.org y enseña y da conferencias en Latinoamérica. Diego es copresentador del programa semanal en vivo “Piensalo Bien” y actualmente está completando su maestría en filosofía en el Southern Evangelical Seminary.

Traducido por José Rivero

Editado por Mónica Pirateque

Fuente Original del Blog: https://bit.ly/4fhCAl3 

 

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