¿Por qué existe tanta confusión sobre el rapto?
Dentro del cristianismo hay un acuerdo central: Jesucristo regresará. Sin embargo, cuando se trata de cómo y cuándo ocurrirá ese regreso, incluso teólogos altamente capacitados llegan a conclusiones diferentes. Frank Turek señala que hay personas brillantes que conocen los idiomas originales de la Biblia y aun así sostienen posturas distintas sobre el rapto y los tiempos finales.
Esta diversidad de interpretaciones no significa que la Biblia sea contradictoria, sino que algunos aspectos del plan de Dios no fueron revelados con total claridad.
La ambigüedad bíblica es intencional
Frank explica que la Biblia parece diseñada para ser parcialmente ambigua en temas escatológicos. Para ilustrarlo, compara la primera venida de Jesús con un rompecabezas. En el Antiguo Testamento existían muchas profecías mesiánicas, pero no era evidente cómo encajaban todas hasta después de la vida, muerte y resurrección de Cristo.
El Nuevo Testamento funciona como la “tapa de la caja” del rompecabezas, permitiendo entender cómo Isaías, Miqueas y Daniel apuntaban al Mesías. De la misma manera, los eventos futuros probablemente solo se entenderán con claridad cuando ocurran.
Por qué Dios no reveló fechas exactas
Frank plantea una pregunta clave: ¿qué pasaría si Dios hubiera revelado una fecha exacta para el regreso de Cristo? Si supiéramos que Jesús volverá dentro de décadas, muchas personas pospondrían el arrepentimiento y la obediencia.
Jesús mismo dijo que nadie conoce el día ni la hora, y que su regreso será como un ladrón en la noche. Esta incertidumbre no busca generar miedo, sino promover una vida de vigilancia, fidelidad y compromiso constante.
El enfoque correcto ante el rapto
En lugar de obsesionarse con cronogramas proféticos, Frank enfatiza que el llamado bíblico es estar siempre preparados. La escatología no está diseñada para satisfacer curiosidad intelectual, sino para transformar la conducta diaria del creyente.
El mensaje central es claro: Cristo volverá, y mientras tanto, los cristianos deben vivir con esperanza, responsabilidad y fe activa, independientemente de la postura específica que adopten sobre el rapto.



