¿Qué dice realmente la Biblia sobre la homosexualidad?
La pregunta sobre la homosexualidad es una de las más sensibles y debatidas en la actualidad. En este video, Frank Turek aborda el tema de manera directa pero cuidadosa, aclarando desde el inicio que no se trata de opiniones personales, sino de lo que enseña la Biblia.
Atracciones no son lo mismo que acciones
Frank establece una distinción fundamental: tener una atracción no es lo mismo que actuar sobre ella. Todos los seres humanos experimentan deseos y atracciones que no deben llevarse a la práctica. Según la enseñanza bíblica, el pecado no es la tentación, sino la acción.
Desde esta perspectiva, sentir atracción hacia personas del mismo sexo no es pecado. El pecado, según la Biblia, ocurre cuando se actúa sexualmente fuera del diseño establecido por Dios.
La enseñanza de Jesús sobre la sexualidad
Aunque algunos afirman que Jesús nunca habló directamente de la homosexualidad, Frank explica que Jesús sí abordó el tema al hablar de inmoralidad sexual. En el contexto judío del primer siglo, ese término incluía toda actividad sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer, como la fornicación, el adulterio y las relaciones homosexuales.
Además, los cristianos creen que Jesús es la fuente última de toda la Escritura, por lo que la enseñanza bíblica completa debe entenderse de forma coherente.
No todos los pecados son iguales
Un punto importante que Frank aclara es que la Biblia no enseña que todos los pecados sean iguales. Jesús mismo habló de “asuntos más importantes” de la ley, lo que implica una jerarquía moral. El pecado sexual no es el peor de todos, pero sigue siendo pecado.
La Biblia no clasifica la homosexualidad como más grave que otros pecados sexuales, sino que la incluye dentro de una categoría más amplia: todo acto sexual fuera del matrimonio bíblico.
El sexo no es solo físico
Frank también ofrece una explicación práctica y cultural. Si el sexo fuera solo un acto físico, no habría una diferencia moral entre una agresión física y una violación sexual. Sin embargo, todos reconocemos que el daño sexual es distinto porque el sexo involucra dimensiones emocionales, morales, espirituales y biológicas.
Usa una analogía clara: el sexo es como el fuego. En el lugar correcto, trae calor y vida. Fuera de ese contexto, puede destruir.
Verdad con compasión
Finalmente, Frank enfatiza que los cristianos deben tratar este tema con compasión. Las personas no eligen tener ciertas atracciones, pero sí pueden decidir cómo responder a ellas. La llamada cristiana no es al desprecio, sino a la verdad acompañada de amor, responsabilidad y cuidado por el bien de las personas y de la sociedad.



